lunes, 11 de octubre de 2010

CARTA ABIERTA A LANATA

miércoles 6 de octubre de 2010

CARTA ABIERTA al Sr. Jorge Lanata

Corrían los años 90 y la malintención menemista empezaba a vislumbrarse con la Ley del Indulto a los genocidas partícipes de la dictadura militar que asoló a la Argentina entre 1976 y 1983.
Ella conocía todos los puntos importantes que debía considerar y por supuesto las críticas, a través de los editoriales y “jugosas” notas de Página/12.
Se indignaba al leer las palabras de ese periodista al que admiraba, y en aquel momento más que nada lo hacía porque él también se indignaba, así lo expresaba y… qué bien lo hacía.
Recortaba prolijamente todos los artículos que podía y los colocaba en una carpeta de esas negras, oficio, como de cartón, que había antes.
Muchas veces pensaba en lo que le generaba admiración hacia él. Era su estilo, lo que decía y cómo lo decía, su valentía, su ironía…
Un día decidió que, aún con el esfuerzo necesario –recuerden que eran las épocas de la flexibilización laboral a la que ella no logró escapar como tantos otros- compraría todos los días “el Página” y los coleccionaría “porque un día servirían, seguramente para dar testimonio del pasado”.
Porque había aprendido que valía la pena saber, aunque duela, aunque cueste.
Porque había aprendido a mirar críticamente las acciones del gobierno, a no creer ciegamente en nada.
Porque había aprendido que los argentinos no habíamos sido tan derechos ni tan humanos como había ella creído.
Se compró el “Nunca Más”. Y un mundo lleno de horror hirió su corazón para siempre pero no se arrepentía porque saber todo lo que había pasado en “los años de plomo” era lo que había que hacer para ser mejores argentinos, para que eso no vuelva a suceder.
Los años pasaron y ella eligió la docencia como carrera profesional. Y la Historia como eje principal de su enseñanza.
La influencia de personas como él fue, sin duda alguna, muy importante.
Enseñó a sus alumnos que “Los que no aprenden de la Historia están condenados a repetirla”.
Mantuvo la memoria en alto, bien en alto y, como un orgullo ella decía que, eso sería asimilado por sus cientos de alumnos.
En un momento dado, allá por el 2003, el periodista aludido publicó “Argentinos” (Tomos I y II) de lectura recomendada para Enseñanza Media y por supuesto, ella los compró. De allí obtendría material para sus clases.
Ya en la contratapa del Primer Tomo se leía:
Entendí que aquella historia que me habían enseñado, era una trampa: si me vendían la pelea como un asunto concluido, nunca me iba a involucrar en ella (…) Si me enseñaban una historia que ya había pasado, ¿con qué datos podría construir el presente?”
Recuerda que como frase inicial en un examen sobre Historia Argentina Contemporánea tomó la frase de Arturo Jauretche que aparece en Carta a los Lectores. Obra en construcción del Tomo I:
Interrogamos al pasado para obtener la respuesta del futuro, no para volver a él en melancólica contemplación o para restaurar formas abolidas, sino para que nos enseñe cuáles son los métodos con que se defrauda el presente e impedirlo.
Y una vez más volvió a pensar: Coherente, preciso y contundente, Jorge Lanata  es uno de esos seres imprescindibles para la Historia de un país (por aquello que decía Bertolt Brecht)
Será por todo esto que he narrado hasta aquí que hoy a esa persona, que soy yo, la invade una sensación de extrañeza y, por sobre todas las cosas, de decepción.
Hoy, cuando tenemos la libertad suficiente para decir a los cuatro vientos que defendemos nuestra memoria por sobre todas las cosas, él ha dicho “Basta”
Hoy, cuando se está en la búsqueda para el efectivo cumplimiento del castigo a los culpables de horror que él mismo ayudó a difundir, dice simplemente “Estoy harto”
Y me pregunto:
¿Lanata harto de la Dictadura?
No, no puede ser.
¿Lanata ingenuo?
No, tampoco.
Entonces ¿qué pasa? ¿qué está pasando?
Lanata dice que no entiende que la repetición de un multimedio como Clarín en sus múltiples brazos, absolutamente las 24 horas del día la misma noticia, tergiversada, maximizada o minimizada según la conveniencia, es repetición “a propósito”.
Lanata dice que repetición  “a propósito” es la de “seissieterrocho” y que además eso es sí es “Goebbels  puro”.
Lanata dice que el multimedios Clarín es “débil” y que la causa Papel Prensa (de la que él mismo habló) ahora es “inventada”.
Lanata ahora habla de “sacar de contexto”.
Lanata es de pronto ingenuo y piensa que Hebe de Bonafini, Madre de Plaza de Mayo, va a “tomar Tribunales”.
Lanata cae de pronto al abismo y dice de otro periodista que “es un viejo acabado” que se pasó “toda la dictadura chupando”… sólo por dar un ejemplo.
Lanata es opositor al Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, al gobierno que deja que libremente él se exprese porque así debe ser… que bajó el cuadro de Videla del pedestal en que estaba, que eleva a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo en cuanta oportunidad  tiene, que se enfrenta al multimedio formador de opinión que él criticaba…
Lanata fue nombrado como uno de los periodistas más valiosos que tiene la oposición por el procesado Mauricio Macri.
No entiendo.
Esto es triste.
Y te digo qué es triste: tener tus libros acá en mi mesa de trabajo  y saber lo que significaron para mí, al igual que tus palabras y reflexiones de tantos años y sentir una notable y terrible decepción. Eso es algo realmente triste.
En fin Jorge… el ejercicio de escribir esto que estoy escribiendo, debe terminar en algún momento y ese momento ha llegado.
Para despedirme de vos y de todo lo que significaste para mí y para tantos otros, ahora que ya te he perdido el respeto, me queda sólo una pregunta para hacerte y es:
Si como vos decís, “Diego Gvirtz lo hace por plata”…  decime Jorge Lanata, ahora que todas las posibles excusas se diluyeron bajo tus propias palabras (las de ahora, claro, no las de antes), ahora que escondiste debajo de la  alfombra todas tus banderas…
Decime: ¿VOS POR QUÉ LO HACÉS?
Pregunta retórica… no hay respuesta.
Entonces me decido, en silencio, cierro los libros… pienso un lugar para ellos que no sea mi biblioteca que es casi sagrada para mí. Y sinceramente no se me ocurre nada.
Pienso en los diarios que todavía tengo guardados… y algo en mi interior me dice:
“Quemá esos diarios”
“Tirá esos recortes”
“Regalá los libros”
Y si podés, pensá que Jorge Lanata ha muerto.
Después de todo, es lo que finalmente ha ocurrido desde que el personaje que inventaste se tragó al que eras o viceversa.
Y mientras eso sucedía, todos nos quedamos mirando, como decía Serrat “chupando un palo, sentados sobre una calabaza”

8 comentarios:

Kelyna dijo...
Querida compa, la verdad que has transmitido con exactitud lo que muchos sentimos al escuchar a Lanata en estos últimos tiempo y en la editorial del día 04/10, realmente me resulta indignante los dichos de alguien que hasta hace poco era considerado un gran periodista y admirado por muchos de nosotros. Yo tampoco se que paso en el medio vaya a saber porque razones ocultas y no tan ocultas ha decidido expresarse de la forma en que lo hace, defendiendo lo indefendible, sin lugar a dudas, acá peso algo mucho mas, que las convicciones que uno puede llegar a tener, si es que el las tuvo en algún momento. Creo que es a todas luces manifiesto de que lado esta el Sr Lanata si se lo puede llamar de esa forma,y si compa mas de uno nos quedamos mirando como dice Serrat en la letra.
ELENA CALVÍN dijo...
ESPECTACULAR GABY!!!! Ya mismo la difundo! La verdad es que tanta pose, tanta tergiversacion tanta mentira, tiene que ser puesta al descubierto. Me inclino a pensar q estos periodistas otrora tan progres, en los 90 hacian una puesta en escena y decian lo que entonces estaba bien visto decir. Hoy hay que ser valiente para enfrentar a las corporaciones economicas que les dan de comer, no es tan facil para estos cobardes semejante hazaña. En el caso de "Sanata" y otros mas, no resisten su propio archivo, desdiciendose y perdiendo la coherencia de su discurso de siempre. Un abrazo Gaby! ELENA
Greta dijo...
¡Buenísimo Gaby, maravilloso! Tu post tiene el sabor de lo escrito desde el corazón, pero utilizando la cabeza. Felicitaciones. Mi pequeño aporte: a Lanata lo descubrí hace bastante, porque yo también lo seguía en radio, en tele, nunca en libros, porque no terminaba de convencerme. Pero un día descubrí que era un vanidoso mal, y creo que esa vanidad es la que hace que todo lo demás se ordene alrededor. En un comentario de Nora Veiras (en 6,7,8) encontré una frase que explica, en parte, lo que le pasa a Lanata: (Como es tan vanidoso), cuando otro que no es él levanta las que fueron sus banderas, éstas dejan de ser importantes. Luego hay otras facetas, más deleznables, pero que también se reordenan pivoteando sobre su vanidad. Una pena. La historia que se construya con los recortes de sus artículos, libros y discursos televisivos va a servir para ponerlo en el peor lugar: el de los que traicionan sus principios. Un abrazo amiga, y ya mismo lo subo a mi muro.
Angeles Martin dijo...
Muy bueno tu post, me encantó, me identifiqué porque he leído los libros de historia, lo he seguido en día D, siempre me pareció valioso. Se piantó mal o siempre fue un oportunista de mala leche. Gracias, lo puenteo en mi blog.
Norberto Baldivia dijo...
Me encantó Gaby. Justamente estaba escrbiendo para mi blog un post que hablaba del finado Lanata. Se ve que a muchos nos dolió la muerte de Jorge
kaid anti.q.carachas@gmail.com dijo...
ah, Lanata, La-nata, La-nota... fundó y/o fundió varias publicaciones. Después se puso en historiador y sacó provecho de lo que pasó hace 34 años. Ahora le dio un ataque de Fukuyama y adhirió al fin de la historia, y por si esto fuera poco se pasó al lado de los hegemónicos. Es como la metamorfosis de Kafka, se convirtió en un bicho irreconocible! Saludos @BuhoSensato Kaid
Romi dijo...
Gaby, No sabía que sos profe de Historia. ¡Qué profesión más apasionante! Fui a ver Deuda al cine y las reflexiones de Jorge siempre me resultaron muy ricas, para mi propio acto de pensar. Tengo por ahí, pendientes de lectura (como tantos otros) sus libros. Creo que, a pesar de todo, algún día los leeré. Permitime decirte algo. Date tiempo, no tires los recortes, tampoco empujes los libros al final de la biblioteca o guardes el material en una caja de cartón. Aprendí en esta vida que cuando uno tira los recuerdos, las cosas relacionadas con alguien que nos decepcionó, nada borra el desazón de sentirse traicionado. Todo eso que atesoraste y usaste en tus clases (me imagino las miles de anécdotas relacionadas) es parte de tu historia como profesora. Imagino una clase en la que se lean pasajes de los libros de Jorge y luego se lea el monólogo donde habla de su hartazgo. Riquísimo debate ético se podría armar ¿no te parece? Por último, me resisto a derrotar a J. Lanata, ¿pedirá disculpas un día? El enojo y el dolor siempre cierran puertas y pone distancias abismales con el otro. No puedo con mi genio, siempre guardo la esperanza de que el que se equivoca pueda pedir perdón. Un abrazo grande Gaby!!! Romi
RuBéN dijo...
Gaby cuando decidí ejercer el periodismo, hubo dos personas que conformaban mi ideal del periodista: Rodolfo Walsh y Jorge Lanata. Tipos que te calentaban la sangre con cada párrafo, porque escribían con la cabeza pero desde las tripas y, además el contexto en que dejé Ingeniería por el periodismo, daba para sentirse parte de una época que cambiaba al ritmo de lo que se escribía. Duele que se exprese -como se expresó- del lado de corporaciones a las que criticó y combatió con la palabra. No comprendo, como vos, como tantos, cómo puede estar harto de solicitar justicia, así parece una imagen como la de esas fotos viejas, que se van poniendo borrosas con el tiempo hasta que no se sabe quién es el de la foto. La verdad, está defraudando el pasado. O, cabe la posibilidad, pecamos al idealizar personas, y no comprendemos que ahora, las circusntancias lo muestren tal como en realidad es. Te dejo un beso Gaby, te sigo leyendo

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